Un Manifiesto de Calle, Orgullo y Resistencia
Desde Barcelona, Last Chance vuelve a sonar fuerte con Old Dogs, un disco que huele a calle, a vivencias y orgullo. Antes de este lanzamiento ya habían mostrado señales claras de continuidad y principios de 2025 participaron en el compilado Cries Of Oi Vol. 2 junto a Crucified, Birthrite y Worst Case Scenario, dejando una versión afilada de Beer, Girls and R’N’R que encendió las alarmas y marcó el regreso de la banda.
Con miembros provenientes de Jolly Roger y Thumbscrew, dos nombres que ya son parte de la élite de la escena española. Last Chance entrega un disco corto directo y honesto. Un trabajo donde no sobra nada y la convicción no falta. Last Chance no pretende gustar, aunque guste bastante, pero lo más importante es que pretende ser, algo poco común en una escena donde muchos hablan más de lo que viven. Aquí no hay filtros. Hay guitarras sucias, bajo firme, batería que golpea como un martillo y una voz arrastrada por los años, que denota la calle y experiencia.

Old Dogs mezcla nostalgia con fuerza, derrota con resistencia, cansancio con desafío. La banda canta desde un lugar real, desde los que han vivido demasiado para fingir y demasiado poco para rendirse. Más que un disco, es una declaración de que seguimos aquí, con cicatrices, con memoria y con los dientes apretados.
En lo musical, Old Dogs es un golpe directo al pecho. El álbum se mueve entre ritmos rápidos y medio tiempos cargados de canto colectivo, esos que se corean con la garganta rota y varias cervezas en el cuerpo. Hay guitarras con ese rasgueo seco que empuja el ritmo y mantiene todo tenso, como si cada acorde fuera un golpe en la mesa. Hay riffs que repiten como un mantra, coros que suenan a pandillas en la esquina y baterías que avanzan firmes, sin adornos ni vueltas innecesarias. No hay virtuosismo gratuito, solo canciones hechas para la calle, para el concierto a ras de suelo, para el bar repleto. Es un disco que no teme sonar crudo, que apuesta por el impacto directo, porque el rock de la calle no necesita maquillaje para mantenerse en pie.
Old Dogs abre con una declaración frontal. Un pulso rápido, un riff que engancha de inmediato y una letra que mira de frente lo que dejan los años, lealtad, desgaste, fraternidad y una determinación que no se quiebra. Avanza como un viejo caminante que no corre, pero tampoco retrocede. Un buen inicio para este trabajo grabado entre España, USA y Portugal durante el verano de 2025.
Le sigue My Rules, donde la banda muestra los colmillos. Es el himno de quienes viven según su propio código. No busca aplausos ni comprensión. Es la voz del que carga contradicciones, errores y choques, pero se mantiene firme porque no sabe vivir de otra manera. Rápido, honesto y frontal. Escrito para quienes caminan por este lado de la vereda sin miedo a las consecuencias. El coro es repetitivo y pegadizo. Personalmente, podría ser mi favorito del disco.
1984 cambia el aire sin soltar la tensión. Refleja esa sensación de desconfianza actual, ese ruido de fondo que dice que algo no anda bien. No sermonea ni explica. Solo muestra. A veces la crítica más dura es la que no grita, sino la que describe. Tiene un tono más oscuro, más reflexivo, y me recuerda al punk californiano de los 90, al espíritu de Pennywise.
Con Waves and Whiskey el disco respira. Una intro estilo rock de carretera con distorsión áspera. Una postal del hombre libre que vivió sin cadenas y pagó su precio. No es tristeza, es reconocimiento. Suena a bar viejo, a historias contadas entre humo y madera húmeda. A la libertad que aún late, aunque duela.
Going Home acelera y huele a tierra natal. Street Rock clásico con tintes de punk. Habla del impulso de volver donde uno fue alguien, donde la piel entiende y el corazón no se justifica. Es un regreso al origen, un gesto de reafirmación. Levanta el ánimo incluso cuando nace del cansancio.
Live Fast… Die Old es una patada en la puerta. Rápido, desordenado, sincero. Revierte la vieja frase punk y le da madurez. No se trata de morir joven, sino de haber vivido rápido y seguir aquí, tercos y vivos. Velocidad pura, guitarras ásperas y cero adornos. La más breve y contundente del disco.
Backstreet Kids es para los nostálgicos. Un retorno directo al barrio. A los días simples y salvajes que nos formaron. Huele a calle mojada, a risas rotas y camaradas que marcaron para siempre. Es memoria pura. Identidad. Una canción que se canta porque uno la ha vivido. A estas alturas y con unas cervezas encima, se siente como estar en un concierto pequeño, gritando y abrazado a los amigos.
Y para cerrar estos ocho trallazos, Beer, Girls and R’N’R. Un himno que golpea con alegría honesta. No es frivolidad, es celebración de la vida sencilla. Es mirar lo que uno tiene y decir que con esto basta. Amistad real, música fuerte y esos momentos que sostienen todo cuando el resto se derrumba. Nacida para el directo, para la garganta ronca y los brazos en alto.
Sobre lo visual, Old Dogs saldrá en un digipack que calza perfecto con el sonido. Sencillo, fuerte, sin adornos innecesarios. El booklet de 12 páginas aporta ese aire de prensa antigua, calle, oficio y mensaje directo. No se siente ni sobreproducido ni pobre. Acompaña con soltura estas ocho canciones que hablan del día a día, de lo que fue y de lo vivido. Es parte del disco. Parte de la identidad.
Old Dogs es un álbum sincero y con la piel curtida. Un trabajo que no quiere convencer al mundo, sino hablarle a quienes sienten la música como identidad y resistencia. No es un disco de moda ni busca aprobación. Es para quienes crecieron en la calle, para los que llevan memoria tatuada en la piel y cicatrices en el cuerpo.
De todo el material, My Rules queda como el retrato más claro de lo que Last Chance quiere decir. Vivir según el propio código, pagar el precio sin llorar y mantenerse fiel incluso cuando duela.
Un disco honesto, áspero y lleno de alma. De esos que no pasan de largo. De esos que uno guarda. De esos que recuerdan que seguimos en pie.
Y cierro con algo personal. Esta es la primera reseña que escribo en mucho tiempo. Me sirvió para soltar la pluma, para volver a hablar de música. Gracias Last Chance por entregarnos este disco, este gran disco y por confiarme sus temas antes de que vieran la luz.
Old Dogs está lanzado por Askania Productions y Oldschool Records. Consíganlo. No será una mala compra. Y ojalá esta vez Last Chance no se tome tantos años para volver a ladrar.